Hermosillo, Sonora. Miercoles 14 de Noviembre de 2018
 
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Altas traiciones

 

Mensajes
Gilberto Mensajero Armenta

Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores.

Alfonso X “el Sabio”

Ulises Ruiz Ortiz, priista. Inconcebiblemente priista. Se sentó en la Mesa Cancún ante un puñado de opinólogos y comentócratas, y les habló de corrupción, de candidatos externos, de lejanías tricolores, de imposiciones, de cambios en las esferas del poder y de esferas que ya ni a mito llegan con ese poder. A Manlio Fabio Beltrones no lo tocó, lo esquivó con elegancia.

También habló de la urgencia de acercarse a la militancia, ¡haga usted el favor, acercarse a la militancia a estas alturas!

Los culpó a todos de la desgracia electoral del PRI, pero sentenció sin miramientos a Enrique Peña Nieto como el único responsable de la derrota.
Sus palabras fueron no contundentes, no flamígeras. Fueron huecas, asemejaron más a aves de rapiña que a la espada de Damocles. Nunca aceptó su culpa, nunca reconoció que él, igual a cientos de priistas por todo el país, también fueron la causa de la derrota.

Tuvo harto miedo de reconocerse corrupto, de mala praxis gubernamental. Solo el ejercicio del poder oneroso del resto le pareció equivocado, el suyo no, ¡caramba!

Y ya no hablemos de traición. Reconoció que existe entre las huestes de su partido, pero solo abanicó a los presentes en esa mesa con el concepto. ¿Dar nombres y exponer circunstancias de las traiciones? ¡Nunca! No vaya a ser que, en unas de esas, las suyas fuesen descubiertas.

Ulises Ruiz Ortiz, ex gobernador de Oaxaca, delegado nacional, secretario y subsecretario del partido en cuantas áreas usted se imagine. Diputado federal y local. También senador. Las mieles que el PRI da a las suyos las ha probado todas, y aún asi, gusta de repartir la hiel.
¿Por qué no habló de las traiciones, que tanto daño le han hecho al partido de sus amores?

Es que, a verdad cierta, nadie quiere hablar de ellas y menos reconocer que, por ellas, las elecciones se han perdido. En esas traiciones los priistas se han entregado a otros partidos y candidatos, convirtiéndose en los Judas de sus propios. Embriagados en las traiciones, muchos liderazgos tricolores de cuello 18 unos y de camisetas cuello en V otros, convirtieron la ideología del PRI en una laxa circunstancia de “sálvese el que pueda”.

Dijo, Ruiz Ortiz, que acercarse a la militancia acabaría con los traidores. Que abrir los procesos internos convertiría a las traiciones en cosa juzgada. Que empolvar los zapatos y tocar puertas convertiría a un PRI en cosa del pasado, y a otro en circunstancia del presente. ¡Quien sabe! Lo único cierto es que en Sonora las traiciones determinaron los resultados del pasado 01 de julio.

Los resultados que la coalición “juntos haremos historia” presume ahora no son producto de otra cosa, sino de la traición priista en todo su esplendor, que clandestinamente, operaron para Morena. Y rumbo al 2021 va en el mismo sentido, no a favor de nuevo del partido de Andrés Manuel, sino hacia su propia plataforma, con sus propios candidatos, y con su personal propuesta de gobierno. Sintiéndose absolutos, ya miran retadores hacia Palacio de Gobierno y sus moradores, y juran desde su trinchera que, si no son ellos en el 2021 con el PRI, serán ellos mismos con el partido que sea – porque hasta como independiente me veo – mascullan.

Eso, en Sonora, en México y en la luna se llama alta traición. Por eso, dicen, la artillería esta armada. ¡Agarren piedras!

Y en el mismo giro, el secretario de gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella; el del trabajo, Horacio Valenzuela; y el de economía, Jorge Vidal, resolvieron un conflicto laboral que, desafortunadamente, la CTM de Javier Villarreal – y hablando de traiciones –  no logró conciliar en beneficio de los trabajadores de una empresa exportadora de carne de cerdo.

Cuarenta de trescientos trabajadores mantuvieron un paro de labores por casi un mes, denunciando violaciones a su contrato de trabajo, el no pago de sueldos y prestaciones, y condiciones insalubres e inseguras para el desempeño de sus funciones.
Finalmente, y con la intervención de las secretarías arriba mencionadas, se destrabo el problema con una liquidación justa a los inconformes, y con tareas de trabajo a quienes decidieron mantenerse en la nomina de la empresa RIcoCERdo o Ricer.

La CTM de Javier Villarreal Gámez era quien estaba detrás del paro laboral, complicando la situación con la intencionalidad de conseguir el contrato laboral que, en el inicio del paro en mención, pertenecía a un sindicato no afiliado a la CTM. Finalmente, la razón se impuso y, con buena gobernanza, se resuelve un conflicto que amenazaba con crecer cuando Villarreal Gámez, a su particular estilo, estaba dispuesto a pasar por encima de quien fuera, con tal de conseguir el tan ansiado poder sindical que eso le daba. De bajo perfil, pero traición al fin.

 

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Publicado por en Oct 18 2018. Campo bajo Reino de Sátrapas. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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