Hermosillo, Sonora. Sbado 18 de Noviembre de 2017
 
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¿Fue orden de la señora?

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Rastrillando
Por Mario Munguía Murillo

En la primera mitad de los años setentas, del siglo pasado, existían tres medios impresos importantes: El Imparcial de José Alberto Healy Noriega; El Sonorense del gobierno del Estado que dirigía Enguerrando Tapia Quijada, y El Información de Abelardo Casanova Hernández.

Los dos primeros coincidían en sus editoriales respecto a la problemática universitaria, “línea” que les marcaba el gobierno; el otro, si era critico a los suceso, con una tendencia editorial más plural y democrática –raro en esos tiempos de represión-.

Ha pasado medio siglo –casi-, y la relación Gobierno versus Universidad de Sonora continúa bajo la sospecha de los intereses de grupo que controlan el poder en el momento, de ambas partes.

La gente común usted y yo, nos preguntamos ¿qué pasa en la Universidad, donde están los “aguiluchos”? Pero solo vemos a estudiantes, hoy mediatizados e inactivos, carentes de un ideal, los académicos y trabajadores, me refiero a la mayoría, sin compromiso con la institución, solo miran pasar el tiempo.

Mientras, el camino hoy más libre que en los años ’70, donde aquellos activistas y micos luchaban sus ideales de manera “sana” (por decirlo de alguna manera), hoy son gobierno, y conviven juntos en busca de lograr poder económico y político; socios del oportunismo.

Y los mejicanos solemos repetir la historia; hoy no veo un solo medio de comunicación que hable con objetividad sobre el asunto de la Universidad. No sé si yo lo haga, pero cuando menos lo trato.

Cada cuatro años, de acuerdo a la Ley Beltrones, o sea, la Ley 4 que derogó la Ley 123 que regía los quehaceres universitarios, se presentan los obvios intereses por lograr obtener el rectorado de la Alma Mater.

Ser Rector significa “poder”, canonjías, dinero; al final todo mundo quiere lograr los tres “satisfactores” mundanos de esta vida, y en especial, en este bizarro país; no importa como obtenerlos, el objetivo es llegar a tenerlos.

Los procesos para llegar a la rectoría son, parecidos a una campaña entre partidos, salvo algunos detalles como el voto libre de cada integrante de toda la comunidad universitaria no existe; la Ley 4,la hiso Beltrones para continuar manteniendo el control bajo un supuesto grupo “independiente” de personajes íntegros de la sociedad. Seguramente los hay, pero cada uno cuida su propio prestigio.

Al inicio de esta elección, de acuerdo a la ley, todo parecía que marcharía bien, y el gobierno, así lo dijo y aseguro la gobernadora Claudia Pavlovich, no intervendría en un asunto que solo compete a los universitarios.

Pero no es así. El gobierno metió las manos hasta la cocina, dicen los sin voz, esas voces que usted gobernadora no escucha ni oye.

Los políticos usan constantemente la frase que alguna vez dijo don Jesús Reyes Heroles “Seremos inflexibles en la defensa de las ideas, pero respetuosos en las formas, pues en política, frecuentemente, la forma es fondo”; pero también dijo que “El engaño en política es tan difícil de ocultar como la verdad”.

Ambas frases aplican al suceso intervencionista que realizo la Fiscalía que dirige Odracir Espinoza Valdez, y que la opinión publica culpa directamente a la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano.

Y todo basado en la denuncia puesta en la Fiscalía Anticorrupción de Sonora por el dirigente del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora, Javier Quintanar Gálvez (que de ser cierto, tardo mínimo dos años para hacerlo ¿Porqué, casualidad?), y que en menos de 48 horas, los “fiscalizadores” actuaron en consecuencia por los supuestos actos de corrupción del rector, y curiosamente de uno de los candidatos, el doctor Enrique Fernando Velázquez Contreras.

Resultado de un acto de soberbia y protagonismo de parte de Odracir Espinoza Valdez, o, de una orden directa de la gobernadora y el secretario de gobierno Lic. Miguel Ernesto Pompa Corella. Es una pregunta sin signos de interrogación que la gente, los sin voz se hacen.

El activismo universitario era el pronunciamiento escrito y verbal, el mitin, la manifestación pública de la comunidad universitaria; hoy, es el silencio.

II

Mario Welfo Álvarez Beltrán, quien hoy dirige el Instituto Sonorense de Cultura dijo que: “…que al momento (viernes 27 de enero) se ha ejercido el 70% del presupuesto total de 24.8 millones de pesos, destinado al pago de honorarios, hospedajes, transportación, escenarios y gastos operativos derivados de esta edición número 33 del festival operístico más importante del noroeste de México”.

Aseguro, afirmo, asevero, garantizo que “En seis días de actividad cultural, en el FAOT se han presentado ya más de 140 eventos y 680 artistas en escena; además, de acuerdo a las encuestas aplicadas el 98% ha expresado opiniones positivas sobre el mismo y no se han presentado incidentes mayores, médicos ni de seguridad”.

Desde la primera vez que dijo que se presentarían 1000 artistas, surgió la duda y me pregunte ¿Dónde estarán esos 1000 artistas? Pero bueno, ya van 680 en escena, pero no me consta porque este año no fui requerido ni por el tal Welfo ni por mi amiga Alejandra. Quizá, y solo quizá, a lo mejor el próximo año si voy.

Pero mejor a’i se las dejo. Ya casi es febrero, mes fatídico para los que usan vehículo de propulsión mecánica de gasolina y diésel, pos el “ajuste” será, dicen los que sí saben que costara más menos 20 pesos el litro. Pero usted no se preocupe, dicen los que gobiernan que en Noruega es más cara, y como dice el Versículo de Isaías: “habéis asolado la viña y lo robado al pobre está en vuestras casas ¿con que derecho maltratáis a mi gente y aplastáis el rostro de los pobres?…!!!SARAVAH!!!

mtesota@gmail.com
@mariomunguia8

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Publicado por en Ene 28 2017. Campo bajo Rastrillando. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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