Hermosillo, Sonora. SŠbado 17 de Agosto de 2019
 
|

La memoria muy corta y la lengua muy larga

Arturo Soto Munguia
Hermosillo no se merece esa clase pol√≠tica instalada en la peque√Īa loma desde la que se observa, con nost√°lgica tristeza o con hipocres√≠a infinita, el futuro con la nuca.

Así como no es cierto que en materia de política y democracia todo tiempo pasado fue mejor, tampoco es cierto que a la hora de abrir los caminos a un desarrollo más incluyente, lo mejor sea moverse bajo la premisa de que lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

Eso parece estar sucediendo desde hace varios a√Īos, pero de manera m√°s marcada en los √ļltimos 18 meses, con una oposici√≥n que no termina de lamer las heridas de una derrota que cre√≠an impensable, y que los dej√≥ patidifusos, noqueados, desarticulados en la b√ļsqueda de culpables dentro y fuera de su partido; enfrentados entre s√≠.

De pronto se vieron no solamente fuera de la nómina y lo que ello representa en términos de poder político y económico; sino preocupados por la rendición de cuentas que se veía venir, la exigencia social  de llamar a cuentas a un gobierno que dejó la ciudad destrozada y en desamparo.

No es difícil hacer un ejercicio de memoria, porque no ha pasado tanto tiempo, para recordar cómo estaban las calles de Hermosillo en el invierno de 2015. Las lluvias extraordinarias de esas fechas sólo vinieron a mostrar en toda su crudeza la falta de inversión en mantenimiento, pavimentación, recarpeteo.

En el norte de la ciudad, las principales r√ļas que conectan con el centro (Olivares y L√≥pez del Castillo; Reforma y Monteverde; Margarita Maza de Ju√°rez, Pi√Īa, Reyes, por citar algunas), estaban convertidas en aut√©nticos potreros. No ten√≠an baches; simplemente, en algunos tramos, ni siquiera ten√≠an pavimentos. Cualquier usuario de esas rutas habr√° de recordarlo con claridad.

En materia de seguridad p√ļblica las cosas no estaban mejores. De hecho, la organizaci√≥n de ‚Äėautodefensas vecinales‚Äô se hizo presente por diversos puntos de la ciudad, porque ya no aguantaban a los malandros. Lo que no hab√≠a, en todo caso, era una estrategia articulada y sistem√°tica de la oposici√≥n que en ese entonces era el PRI, para capitalizar pol√≠ticamente ese drama. Al menos, no de la forma en que el PAN lo est√° haciendo en estos meses.

Y esa campa√Īa la desarrollan a partir de esa corta memoria, esa lengua larga y una buena dosis de cinismo; haciendo abstracci√≥n de las condiciones en que dejaron la ciudad, al menos en esos dos aspectos que traigo a colaci√≥n acaso por ser los m√°s sensibles en estos momentos.

El deterioro de la ciudad no comenz√≥ hace tres o seis a√Īos, sino hace d√©cadas. Y no hay que perder de vista que al menos en los √ļltimos 20 a√Īos, desde 1997, es el PAN el que ha estado a cargo de la administraci√≥n municipal, salvo en el periodo 2006-2009 que gobern√≥ (y bien) Ernesto G√°ndara, y los 18 meses que lleva el Maloro.

Pero hay una saga de al menos 20 a√Īos en los que se fueron descuidando aspectos de inversi√≥n en obra social, en infraestructura urbana, en programas de prevenci√≥n del delito, en atracci√≥n de inversi√≥n productiva, en la generaci√≥n de condiciones aceptables para una vida cotidiana aceptablemente armoniosa.

Y en eso hay responsabilidades claras de quienes hoy ponen el grito en el cielo por el estado¬† de cosas que fueron construyendo durante esas dos d√©cadas y que ahora est√° haciendo crisis. Con el agregado, y esos son datos objetivos, de que durante aquellos a√Īos el presupuesto federal fue bastante generoso, antes de la ca√≠da de los precios internacionales del petr√≥leo. Nada m√°s en Seguridad P√ļblica, a los gobiernos de Alejandro L√≥pez Caballero y Javier G√°ndara Maga√Īa les toc√≥ administrar m√°s de mil millones de pesos anuales. Y aun as√≠ se les cay√≥ el tinglado, al grado de dejar s√≥lo 20 patrullas funcionando, para una ciudad cercana al mill√≥n de habitantes.

Si eso es un ejemplo de buena administraci√≥n, pues entonces algo anda mal. Pero bueno, siempre ser√° m√°s f√°cil ponerse a trabajar en una estrategia medi√°tica para pasear por todas las redes sociales el cad√°ver de un enfermero muerto a navajazos, que elaborar una propuesta de pol√≠tica p√ļblica en la materia, que evidentemente no tienen, pues si la tuvieran la habr√≠an desarrollado siendo gobierno y no lo hicieron.

Ahora bien, el gobierno del Maloro tampoco puede quedarse en la zona de confort desde la cual supondr√≠a que le basta con mantener una l√≠nea discursiva seg√ļn la cual todo es culpa de las administraciones anteriores.

Independientemente del largo proceso en el que se descuidaron √°reas sustantivas de la administraci√≥n municipal, el hecho cierto es que hay reclamos ciudadanos v√°lidos y leg√≠timos. No hablamos de los panistas, que obviamente est√°n en lo suyo y lo extra√Īo fuera que no lo hicieran, que no capitalizaran cada uno de los errores del gobierno actual y no magnificaran cada bache y cada atraco, cada crimen.

No. Hablamos de la gente que reclama su derecho a vivir en paz y en una ciudad habitable, sin averiguar quién tuvo la culpa de que las cosas llegaran a niveles preocupantes.

Y a esa gente hay que responderle, no con el reparto de culpas, sino con un gobierno que resuelva sus demandas.

Lo hemos asentado en otros despachos. Asumir que las críticas al gobierno vienen sólo de los panistas despechados, dolidos, enojados, reduce hasta lo más mínimo la visión de un gobierno que, en justicia, se está ocupando de cosas más importantes, pero la dinámica del reparto de culpas a veces no deja ver lo otro.

Por ejemplo, retomando el tema de la seguridad p√ļblica, donde uno de los aspectos que contribuy√≥ a la crisis fue la implementaci√≥n del Nuevo Sistema de Justicia Penal, que entre otras cosas flexibiliz√≥ las reglas de la prisi√≥n preventiva para presuntos delincuentes (sobre todo acusados de robo domiciliario, uno de los principales problemas en Hermosillo), permiti√©ndoles seguir en libertad luego de un acuerdo reparatorio.

En los hechos, eso permitió que los presuntos, aun capturados en flagrancia en ciertos casos, no pisaran la cárcel y en cambio, anduvieran por las calles inopinadamente.

Desde octubre del a√Īo pasado, el alcalde present√≥ a la C√°mara de Diputados federal, una iniciativa para reformar el C√≥digo Penal Nacional, para incluir de nueva cuenta la prisi√≥n preventiva en esos casos. Tal iniciativa parte del reconocimiento de un problema y el planteamiento de una propuesta para solucionarlo. Pero la iniciativa no ha caminado a pesar de que los propios diputados federales de su partido sostuvieron que la har√≠an suya.

Hasta hoy no se ha sabido de avances en este tema en San Lázaro, pero evidentemente ya se encendieron focos rojos, pues ayer el fiscal general del estado, Rodolfo Montes de Oca Mena, reveló en un encuentro con empresarios de la construcción, que la Fiscalía a su cargo ya trabaja en coordinación con el Poder Judicial, para que se aplique prisión preventiva oficiosa a quienes cometan robo a casa habitación o a comercio.

Es decir, el gobierno municipal no est√° cruzado de brazos en este tema. De hecho, se adelant√≥ a los tiempos porque desde octubre del a√Īo pasado ya se ve√≠a venir lo que hoy est√° siendo aceptado por la autoridad estatal y federal.

Este tipo de asuntos, como el de la reconstrucci√≥n en materia de vialidades, que no soporta un comparativo respecto al invierno de 2015, no se publicitan mucho, o al menos, no adecuadamente, lo cual abre la puerta a las notas de esc√°ndalo que tan bien est√°n capitalizando los que a√Īoran regresar al gobierno, con un nutrido pliego de quejas, pero muy flaca agenda de propuestas.

También nos puedes seguir en Twitter @Chaposoto

Visita www.elzancudo.com.mx

URL corto: http://h.canalsonora.com/?p=125915

Publicado por en Jun 14 2017. Campo bajo El Zancudo. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

Comentarios cerrados

Comparte