Hermosillo, Sonora. Martes 16 de Octubre de 2018
 
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Lo que encontrará Ricardo Anaya en Sonora

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

Guillermo-Padres-Ricardo-Anaya

Todo parece indicar que no hay, a 38 días de que se vaya el gobierno de la fallida alternancia, mecanismo legal alguno para contener los últimos coletazos de una administración signada por el agandalle, la corrupción y el cinismo.

Ya se documentó en este y otros espacios, la agenda de conflictos sociales y quebrantos financieros que Guillermo Padrés le dejará a la gobernadora electa Claudia Pavlovich, y también los atracos que en estos últimos días se cocinan: ciudades destrozadas en su infraestructura, carreteras del asco; el caso del Home Port en Puerto Peñasco; la megadeuda a proveedores, la amañada licitación de uniformes escolares (que volvió a ganar Mario Aguirre, por supuesto); la nómina retacada a última hora con panistas afines al padrecismo y una larga estela de problemas con los que habrá de lidiar de inicio la próxima administración.

Para la agonizante administración todo esto son intrascendencias. Como lo fueron durante estos seis años en que dejaron caer todo el estado, ocupados como estaban, en lo verdaderamente importante, que era amasar fortunas inimaginables.

Me viene a la cabeza el proceso de entrega-recepción en 2009, cuando el equipo del gobernador saliente, Eduardo Bours Castelo diseñó un programa para concentrar toda la información de cada una de las dependencias, y ponerla a disposición de los nuevos funcionarios, a quienes se les dio una contraseña para que el día 13 de septiembre pudieran acceder a ella.

Ese día, el gobernador saliente oprimió un botón -un acto muy mediático, ciertamente-, y la información estuvo disponible a los nuevos gobernantes. Mediático, pero efectivo y sobre todo, con el que mostraba que Bours Castelo y su gabinete se prepararon a conciencia para dejar el gobierno con las cuentas en orden.

De hecho, el nuevo sonora nunca le pudo comprobar desvíos de recursos o actos de corrupción, aunque estos seis años se la pasaron culpando a la anterior administración del desastre que provocaron todas sus ineficiencias y corruptelas.

La situación hoy es muy diferente. Los padrecistas, confiados en el hoy derruido mito de su jefe como el ‘gran operador político-electoral’, estaban seguros de que conservarían el gobierno estatal en manos de un candidato al que lanzaron al ruedo dos años antes de las elecciones.

Pero perdieron. Y eso hubiera sido una señal para que prepararan la entrega-recepción, cosa que evidentemente no han hecho. O al menos, no parecen muy preocupados por ello.

Este viernes, se llevará a cabo la segunda reunión de los equipos de los gobiernos entrante y saliente. Será transmitida en vivo por la televisora estatal y a través de internet.

Será interesante ver lo que sucede allí, aunque se espera que todo se mantenga en la misma tónica que  hasta el momento: evasivas, fingimiento de demencias y desplantes de cinismo.

Por eso también aparecen como ingenuos los lances que desde el Congreso del Estado hacen los diputados de oposición, al enviar exhortos a diversos funcionarios del gobierno estatal, para que aclaren cuentas antes de irse. Exhortos que, como se sabe, llegan a Palacio de Gobierno como los llamados a misa.

Ayer, por ejemplo, durante la sesión de la Comisión Permanente se aprobó por unanimidad (faltaba más) un exhorto para que la contralora del estado, María Guadalupe Ruiz Durazo informe sobre el estado en que se encuentran las investigaciones derivadas de diversas denuncias contra funcionarios del padrecismo, pues hasta hoy la contralora ha hecho mutis.

Se refirió concretamente al ex secretario de Gobierno, Roberto Romero López y el ex titular del Fondo para la Modernización del Transporte, Víctor Alcaraz. Al primero, por omitir publicar diversos decretos aprobados por el Congreso, y al segundo por el desfalco de 600 millones de pesos en créditos aprobados por los legisladores para la modernización del transporte, precisamente.

En los últimos tres años, los diputados han presentado además  29 denuncias administrativas en contra de servidores públicos que trabajaron para el PAN en labores de proselitismo electoral, durante su horario de trabajo.

Tales exhortos, como también fue el caso de las denuncias, pasaron a formar parte del inventario de papel sanitario de la contralora, que quizá nos sorprenda un día de estos con un ‘periscope’ sobre el destino que tuvieron las denuncias y los exhortos, indistintamente del orden. Total, ya se van.

 

II

Esas son las condiciones en que encontrará a su partido el candidato a la dirigencia nacional, Ricardo Anaya, que este día llegará a Hermosillo como parte de la gira que realiza por todo el país, para conseguir el voto de los panistas, acompañado desde luego por su compañero de fórmula como Secretario General, Damián Zepeda Vidales.

Hoy se espera una ‘cargada’ tipo priista en torno al joven Anaya, a diferencia de la pasada visita que hizo Javier Corral, el también aspirante a la silla que desocupará Gustavo Madero, cuando los panistas locales le hicieron un vacío notable: no lo acompañó el dirigente estatal Juan Valencia, sino el secretario general Enrique Terrazas, que durante toda la rueda de prensa se mantuvo gesticulando como quien sufre severos torzones, sobre todo cuando Corral Jurado mencionaba al mal gobierno de Padrés y al entreguismo de Madero como causas de la estrepitosa derrota del PAN en Sonora y en México.

Seguramente hoy aparecerán al lado de Ricardo Anaya todos los integrantes de la nomenklatura panista en Hermosillo, especialmente aquellos que durante este sexenio fueron incondicionales soldados del padrecismo rampante y, sin duda, protagonistas de un gobierno fallido que, lógicamente, el pueblo reprobó en las urnas.

Anaya representa la continuidad del grupo de Gustavo Madero y, podría decirse, también de Guillermo Padrés, que ha tirado línea a la borregada panista para apoyarlo en la contienda interna, aunque es bien sabido que Padrés cambia sus lealtades con suma facilidad.

Lo cierto es que hasta los panistas (no los empleados nominales del gobierno que se dicen panistas porque reciben un cheque oficial) saben que es un contrasentido hablar de la regeneración del PAN y reivindicar divisas como el combate a la corrupción, como han sido los ejes de la campaña de Ricardo Anaya, cuando sus principales impulsores formaron parte del fallido proyecto de Guillermo Padrés.

Se espera, claro, que en Sonora gane Ricardo Anaya, pues para eso el gobierno tiene el control total del padrón y de las conciencias de esos neopanistas a quienes lo que menos importa son principios y doctrina.

Lo que sí sería muy interesante, es qué van a hacer todos esos ocasionados en caso de que en la votación nacional gane Javier Corral, lo cual se ve difícil pues lo que ocurrió en Sonora con el padrón y el control de la militancia se dio en todo el país, pero no imposible.

La referencia más cercana al respecto es cuando maderistas y padrecistas se fueron a la cargada con Ernesto Cordero, despreciando a Josefina Vázquez Mota, a quien le hicieron el asco de fea manera en Sonora durante la contienda interna por la candidatura presidencial.

Pero la elección la ganó Josefina, y en ese entonces, Padrés y su legión de vasallos se dieron el lujo de hacerle el vacío como candidata, provocando que en Sonora, Enrique Peña Nieto la barriera en las urnas. Por eso, entre otras cosas, no es casual que Javier Corral mencione que Madero y Padrés son más peñanietistas que muchos en el PRI.

En fin, veremos qué pasa con todo esto en las próximas semanas. Total, ya se van.

 

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Publicado por en Ago 6 2015. Campo bajo El Zancudo. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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