Hermosillo, Sonora. Jueves 27 de Julio de 2017
 
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Los mejicanos de allá y los mejicanos de aquí…

Rastrillando
Por Mario Munguía Murillo

Cuenta la historia que El 11 de Mayo de 1846, el presidente James Knox Polk, declaro la guerra a México bajo el argumento de que tropas mexicanas habían cruzado territorio norteamericano en Texas, para atacar a las fuerzas del general Taylor.

La declaración de guerra no hacía sino culminar una serie de provocaciones estadounidenses destinadas a apoderarse de california y Nuevo México. En aquel momento, el gobierno mexicano estaba sumido en una crisis financiera, lo que le impedía de hacerse de recursos para defender al país de la agresión.

Además, Yucatán, aprovechando la coyuntura, se independizó de la república. Pero, esa es otra historia.

José María Valentín Gómez Farías era el Presidente de México que repitió el cargo en cinco ocasiones (Entre los años 1833 y 1847, alternándolos con Antonio López de Santa Anna).

Don José María Valentín, no tenía dinero para enfrentar la invasión gringa y nacionalizó las propiedades de la Iglesia, que en aquellos benditos años eran los únicos que tenían su dinerito guardado, algo así como unos 15 millones de pesos de aquellos que si valían.

Y como usted sabe, la Iglesia católica siempre se ha caracterizado por las “causas nobles del pueblo” y su reacción contra tan sacrílego acto de gobierno, en febrero de 1847, convoco a sus feligreses e hiso estallar la rebelión en contra de tan osada medida gubernamental.

Aquella rebelión cristiana, es conocida como “Los Polkos”–en honor por parte de los cristianos mejicanos, al presidente norteamericano Polk- fue convocada y financiada por la iglesia católica. Así dicen los que saben de historia.

Ante este escenario, y como es común entre la clase política, aún en nuestros santos días, don Antonio López de Santa Anna, rechazó la medida confiscatoria y abolió la vicepresidencia en abril de ese año. Y obvio, el señor se quedó como mandamás del invadido territorio nacional.

Y como ha sucedido en el transcurso de los últimos 200 años –por poner un referente numérico-, el presidente Polk envió a Nicholas Trist como comisionado de paz –ya existían- a fin de negociar la cesión de los territorios en disputa, que mediante el tratado de Guadalupe-Hidalgo firmado en febrero de 1848, México fue despojado del 55% de su territorio (algo así como unos 2 378 540 km2) correspondiente a Texas, California y Nuevo México.
Pero no este usted con el pendiente, los gobernantes –López de Santa Anna y compañía-de aquel momento, a cambio recibió una indemnización de 15 millones de aquellos pesos.

Ante este contexto histórico e inédito –para usar el lenguaje actual (2017) de los políticos, desde aquel momento se crearon las mega regiones, por ejemplo, hoy que continúan las buenas relaciones entre los de Arizona y Sonora. Y contextualizándolos en la información histórica proporcionada por la Revista de El Colegio de Sonora, no. 8,1994, donde dice, cito:

“La interacción fronteriza y el acceso a productos norteamericanos reorientó fundamentalmente las relaciones comerciales en el estado. En su etapa inicial, el comercio se realizó con California y después de 1856, con Arizona.
Desde 1870, se había establecido una integración socioeconómica asimétrica entre Arizona y Sonora. Los intereses sonorenses tuvieron que adaptarse (ojo, nosotros nos adaptamos, no ellos) a cambios que ocurrían al otro lado de la frontera, en particular con la llegada del ferrocarril al territorio americano”.

Pero bueno, a donde nos llevan estas citas históricas: primero, a recordar que algunos mejicanos con J de jodidos si tenemos memoria (modestia aparte me incluyo); segundo, que las relaciones entre ambos países no han cambiado en el sentido que aquellos “son los poderosos” y nosotros los sumisos vecinos incomodos. Con la diferencia que hoy se nos ha aplicado un status de criminales.

En 1846, el presidente James Knox Polk invadió y “robo” más del 50 por ciento del territorio mejicano (con J), hoy el Donald Trump nos quiere robar la dignidad –porque otros países nos siguen invadiendo, controlando lo que queda de las riquezas naturales de aquel cuerno de la abundancia que gritaban los políticos gobernantes en los años de 1940 hasta la década de 1960, y que no han sabido defender “como un perro” como dijera José López portillo, también presidente de este bizarro país.

Y nada ha cambiado desde entonces, aquí en Sonora siguen pasando “cosas” como esta:

“SALTILLO, Coah. (proceso.com.mx).- Campesinos del ejido El Bajío de Caborca, Sonora se presentarán mañana lunes ante el Senado de la República para exigir que les restituyan sus tierras que les fueron ilegalmente despojadas por la minera estadunidense Penmont, informó un representante de los ejidatarios…

El representante ejidal recordó que la minera Penmont se aprovechó de su necesidad económica y analfabetismo y los engañó….

“Nos hizo firmar documentos, muchos en blanco, que utilizó para ocupar las tierras y pretender apropiárselas, dañándolas y contaminándolas, haciendo imposible el aprovechamiento de nuestros derechos agrarios”, expresó Robledo Cruz”.

II

Y como me siento bien mejicano, mi sentido de identidad está sobre cualquier filibustero que osa invadir mi territorio que hemos heredado de nuestros ancestros; mi patriotismo me dice que demuestre el valor y la entereza y, por eso canto mi himno…

Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino,
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de dios se escribió.
Más si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

De ahí que tengo 19 años que venció mi visa para cruzar a los estados unidos de Norteamérica, y la verdad, no me ha sido necesario, por eso no he intentado actualizar mi pasaporte.

En Hermosillo, como en todo México, tenemos lo necesario y más; pero, cierto, algunas personas no pueden prescindir del documento migratorio por razones de trabajo u académico, son los menos; pero los más, solo son recurrentes compradores de fin de semana, mismos que dejan una derrama económica superior a la que aportan en su Estado natal, Sonora.

Son millones de dólares que traducidos al bienestar y desarrollo de Tucson y Phoenix, permiten ver el crecimiento de ambas ciudades predilectas de los sonorenses y sinaloenses, y las expresiones de maravilloso asombro no se esconden diciendo que “qué chingones los gringos”, “¿cuándo en “mejico” vamos a ver una cosa así?” “que barato está, que buenas “especiales” en el centro comercial X”, etcétera, etcétera…

Pero mejor a’i se las dejo. ¿Usted canta el himno nacional? ¿Tiene pasaporte? ¿Realmente lo necesita? ¿Es usted mejicano o Mexicano?; por lo pronto me quedo con minúsculas…!!!SARAVAH!!!

P.D. No olvide visitar la página web: www.vocesdeldesierto.com

mmunguia@vocesdeldesierto.com
mtesota@gmail.com
@mariomunguia8

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Publicado por en Feb 22 2017. Campo bajo Rastrillando. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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