Hermosillo, Sonora. Jueves 14 de Diciembre de 2017
 
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No a la represión del PRI. No a la hipocresía del PAN

Arturo Soto Munguia
Hay que reconocer que como ensayo de provocación, el bloqueo carretero que los panistas organizaron ayer en la ruta a Bahía de Kino les salió muy bien. Y mejor el despliegue en redes sociales viralizando UNA fotografía en la que aparece UN agente policiaco apuntando con su arma a uno de los manifestantes que huye tomado de la mano con dos niños.

 

El gobierno envió a sus cuerpos policiacos a desalojar el bloqueo que realizaban unas cincuenta personas en protesta por la cancelación de 21 concesiones de transporte suburbano, por reiteradas violaciones a la ley. Los concesionarios afectados, arengados por militantes del PAN bloquearon la carretera.

 

Exigían la presencia de autoridades de la Dirección del Transporte y acudió Francisco Cano, coordinador de delegaciones de esa dependencia. Exigían la presencia del secretario del Ayuntamiento y también acudió Jorge Andrés Suilo Orozco.

 

Siete horas duraron las negociaciones y se les ofreció trasladarse a las oficinas del Transporte para continuar allá las pláticas, pero los manifestantes se negaron en todo momento a levantar el bloqueo. Mientras tanto, miles de usuarios de esa carretera formaban filas a lo largo de kilómetros, presionando a las autoridades para que liberaran la rúa.

 

Se habla mucho del uso excesivo de la fuerza para desalojar a los manifestantes, pero asentado el polvo de la refriega, el saldo es de cero heridos y 37 detenidos, muchos de los cuales ya han sido liberados.

 

El uso de la fuerza pública es el último recurso del Estado, cuando las instancias de diálogo se han agotado, como sucedió en esta ocasión, en lo que parece una estrategia previamente diseñada para provocar el desalojo, negándose a liberar el paso de miles de vehículos y personas, que también tienen el derecho de exigir al gobierno sus garantías de libre tránsito.

 

Ahora bien, ¿cuáles eran las demandas de los manifestantes? Fundamentalmente que se les repusieran las concesiones (21) de transporte que les fueron retiradas. Estas concesiones fueron otorgadas al final del sexenio de Guillermo Padrés, de manera irregular y los concesionarios beneficiados no cumplieron con la normatividad en temas como el ascenso y descenso de pasaje, cobro mediante venta de boletose incorporación de pasaje en las calles. Más de un año se les pidió que cumplieran con eso y no lo hicieron. Por eso se les cancelaron las concesiones.

 

No es casual que los panistas se hayan convertido ayer, en los más entusiastas defensores de los manifestantes, pues éstos pertenecen a su cuadra y de hecho, los líderes a la cabeza del bloqueo, Eleuterio López y Carolina López fueron activistas de las campañas de Javier Gándara y Damián Zepeda.

 

¿El hecho de ser panistas justifica que se les detenga? No. Nadie debería ser perseguido por sus preferencias políticas, ideológicas y demás. Se les desalojó porque estaban violentando la ley y afectando a terceros, aunque, vale decir, lo hicieron atendiendo una consigna de su partido que a todas luces buscaba provocar el desalojo por parte de la fuerza pública, como ocurrió.

 

Ese desalojo se llevó a cabo conforme a los protocolos del caso, incluyendo la presencia de visitadores de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

 

Claro, las escenas del enfrentamiento son un manjar para el muy diezmado panismo sonorense que atizó ese enfrentamiento y capitalizó las imágenes, especialmente una, la excelente gráfica tomada por el colega Javier Sandoval en la que aparece un policía apuntando su arma (con balas de goma, como marca el protocolo) hacia el señor y los dos niños que huyen de la refriega.

 

¿Justificar la violencia? No. Nunca debería ocurrir que la policía sea enviada a reprimir manifestaciones, pero desgraciadamente esto ocurre. Y ocurre en esta ocasión porque las instancias de diálogo se agotaron deliberadamente por parte de los manifestantes, que en todo momento se negaron a liberar el tránsito de miles de usuarios de la carretera a Bahía de Kino, y a instalar una mesa de negociaciones en la Dirección de Autotransporte.

 

Hay que ser muy puntuales en esto: el gobierno tiene la obligación de resolver las demandas de los ciudadanos, independientemente de su filiación política, siempre por la vía del diálogo.

 

Y también en esto: desgastado y sin propuesta, el PAN ya encontró una veta a explotar: la provocación como método para validar protestas, así sea defendiendo ilegalidades y echando por delante a niños y mujeres, cuyas imágenes en la refriega venden muy bien.

 

Lo de ayer fue un ensayo que, a no dudarlo, repetirán cuantas veces tengan la oportunidad, pues nada les vendría mejor que en una de esas, algún policía deschavetado (que los hay) provoque alguna desgracia de mayores dimensiones.

 

Es correcto que el PAN y otras fuerzas políticas y no pocos ciudadanos reclamen una investigación y hasta el cese de funcionarios por el operativo de ayer. El gobierno debe tener contrapesos que frenen la tentación autoritaria y los excesos policiacos. Pero también hay mucho de hipocresía y oportunismo político, cuando ellos mismos provocan la intervención de la fuerza pública, conscientes de que en estos tiempos siempre habrá quién documente los excesos y no hay manera de evitar que esas escenas se vuelvan virales en redes sociales.

 

Esa es la veta que descubrieron ayer los panistas y el reto que tiene el gobierno del estado para tomar las medidas necesarias y evitar que la sangre llegue al río.

 

No han faltado las versiones en el sentido de que el gobierno de Claudia Pavlovich mantiene, a 18 meses de su gestión, a muchos activos del PAN en su nómina y que éstos operan como ‘quinta columna’ para el panismo que los contrató y al que no le están costando un peso porque el gobierno de Claudia Pavlovich les paga y les paga muy bien.

 

No hay modo de garantizar que uno de ellos, con uniforme de policía, por ejemplo, no vaya a jalar del gatillo en alguna manifestación orquestada previamente con esos fines y entonces sí le carguen un muertito a la gobernadora. ¿O alguien tiene dudas de que en los cuerpos policiacos aún existen personajes ligados al anterior sexenio, cuyas lealtades siguen intactas?  ¿O alguien tiene dudas de que si en algo los panistas superaron a los priistas es en la perversidad política? Al menos, yo no.

 

Seamos claros: la represión no se valida, se condena. Y seamos claros también en esto: si alguien hizo de la persecución política, la represión, los grupos de choque y la violencia una política pública, fueron esos mismos que hoy levantan todas las condenas por el desalojo del bloqueo en la carretera a Bahía de Kino. Un bloqueo que ellos mismos organizaron, por cierto.

 

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Publicado por en Abr 1 2017. Campo bajo El Zancudo. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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