Hermosillo, Sonora. Lunes 11 de Noviembre de 2019
 
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No debe quedar en simple denuncia

ARCHIVO CONFIDENCIAL
POR ARMANDO VÁSQUEZ A.

SE HA MANEJADO como un tabú en diferentes universidades, incluyendo por supuesto la Universidad de Sonora, pero lo que hicieron las jovencitas de protestar por el acoso sexual o semi sexual o como  se le llame, es una verdadera “hombrada” por así decirlo.

Y eso que denunciaron en la Unison no debe quedar únicamente en que “despidieron al maestro” como lo manejó en un boletín la institución, sino que deben abrirse canales para que se interpongan las denuncias correspondientes.

Si tenemos fiscalías contra delitos electorales, anticorrupción, contra robos, violaciones, etcétera, ¿por qué no contra el acoso contra alumnos? Y a lo mejor sea exagerado, pero tengo entendido que no solamente se trata de abusos contra mujeres, sino también contra chamacos, a lo mejor no por cuestiones sexuales –aunque no lo dudo–, sino también por el cambalache de botellas con alto contenido alcohólico por favores de calificaciones.

Y vaya usted a saber si los maestros no ofrecen droga o bien, los mismos alumnos la ofrecen para lograr una mejor calificación para mantener una beca o qué se yo. El hecho es que no sé si sea chantaje, hostigamiento o que articulado de la ley se violenta, pero es muy raro que existan denuncias ante el Agente del Ministerio Público.

Las damitas que se manifestaron contra el acoso sexual debieron de haber interpuesto una denuncia ante la justicia y la misma Unison debió proceder como intermediario para que un AMP pudiera investigar la o las denuncias que allí se esgrimían.

El acoso ocurre en todas las universidades, pero es tan sigiloso, tan discreto y de tú a tú que rara vez se conocen.

Yo recuerdo que una vez escribí algo al respecto sobre un maestro de la Unison, hará cosa de una veintena de años que andaba con ese tipo de cosas y me fue como en feria pues el tipo se rasgó las vestiduras y eso sí, hasta donde supe después, se dejó de cosas pues no volví a tener información al respecto.

Sin embargo es un problema muy serio, como también lo son el consumo de drogas, la jugada de baraja, la prostitución, la venta de videos pornográficos de jovencitas que tienen diferentes nombres, el hecho de que se encueren jovencitas universitarios en antros, el mantenimiento de jovencitas por parte de externos quienes les otorgan una mensualidad para sostenerlas en sus estudios y las utilizan de acompañantes y otros tipo de perversiones que se manejan en lo oscurito, discreto y a sotto voce.

Se escuchan cosas, pero nada comprobado, pues, pero en ese mundo del estudiantado y el profesorado, todo se conoce y se comenta pero nadie hace por ponerle un alto, una denuncia o bien, un señalamiento porque hay miedo al qué dirán, a lo que pudiera pasar, al buylling de los estudiantes o profesores o simplemente porque no se conoce el protocolo de actuación en caso de presentarse alguno de estos hechos.

En consecuencia, cuando ocurre un hecho así, todos, preferimos callar, decir que no es general, que las y los jovencitos se lo buscaron y un largo etcétera que sirve para acallar nuestras conciencias y no entrarle al toro por los cuernos.

¿Pensará el rector Enrique Velázquez que con un comunicado puede acallara a esas voces femeninas que se manifestaron y pusieron el dedo en la llaga?

¿Y las universitarias que se manifestaron pensarán dejar todo así y que concluya con una manifestación?

Espero que no, porque sería una lástima que ahora que se manifestaron y generaron una controversia social, decidan enconcharse y cada quien regresar a su rutina, a su sala de confort.

Total, fue una vez, ya que se quede así. Pero no, debe haber todo un protocolo que incluya consecuencias en lo laboral pero que quede por escrito, reglamentado y de presentarse situaciones ya comentadas, alguien o algún organismo debe actuar.

En la Unison ya ha habido hasta asesinatos en años pasados, sobre todo de maestros, y tanto la sociedad como la misma institución esperan a que se olvide, a que la tierra del olvido haga su trabajo y esconder los muertitos en el clóset. Es lo más fácil.

Ojalá pues,  que de esto ocurra un hecho trascendental que coloque al estudiantado con la capacidad suficiente para no vivir en la zozobra, porque estudiar con miedo, me imagino, nadie lo merece.

 

 

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

URL corto: http://h.canalsonora.com/?p=130322

Publicado por en Ago 29 2017. Campo bajo Archivo Confidencial. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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