Hermosillo, Sonora. Domingo 26 de Enero de 2020
 
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No usar la conflictividad otorga madurez política

ARCHIVO CONFIDENCIAL
POR ARMANDO VÁSQUEZ A.

LA CONFLICTIVIDAD, como característica netamente humana, nos lleva a crear escenarios en base al grado de su incidencia tanto en una persona como en una organización del tamaño que usted guste.

No podemos hablar de un grado que defina la conflictividad o que se mida como tal con indicadores definidos, pues esto es relevante en la medida en que los tomadores de decisiones y creadores de escenarios la califiquen conforme a sus propios parámetros y le otorguen una categorización y en base a ello decidan darle el valor de importancia que corresponde.

Por ejemplo.

El caso del STAUS.

En dos ocasiones en este sexenio han hecho el llamado a huelga y las votaciones de rechazo rebasan el 25 por ciento. Es decir, del 100 por ciento de los votantes ha sido una cuarta parte la que inclina la balanza por el no a huelga.

Así, pues, el grado de conflictividad del STAUS disminuyó sustancialmente a tal grado que la visceralidad, protagonismo y capacidad de “venta de la  lucha” al interior y exterior del sindicato, no son suficientes para utilizar la huelga como herramienta de negociación.

Esto conllevará a su vez un despertar más virulento, a manera de implosión, al interior del STAUS, que permitirá el cambio de mesa directiva en estos meses donde, lo más seguro, es que transmute el nuevo liderazgo a otros más radicales que piensan que con la fuerza es con la única manera de sumar logros en favor de sus agremiados.

En cambio por ejemplo en el caso del Ayuntamiento de Hermosillo, donde a finales de este mes habrá elecciones sindicales, todo indica que de las ocho planillas registradas de nueva cuenta ganará Chava Díaz quien de seguro será electo por otros tres años más.

Su grado de conflictividad ya fue medido y aunque se requiere una que otra crítica a los actuales directivos del Ayuntamiento para tapar el ojo al macho, el hecho es que supo dialogar de tal manera que no tiene rival enfrente. Repetirá sin duda alguna en su cargo.

Y así nos vamos con otro tipo de organizaciones como las llamadas ciudadanas: Unión de Usuarios, Sonora Ciudadana, empresariales, que esperan sumergirse a la conflictividad propia que genera la sociedad para conformarse en líderes justicieros que les lleve a  obtener respeto, aceptación y reconocimiento de ese mercado al que se deben. Es válido, aunque otros le llaman oportunismo.

También están las organizaciones políticas. El PAN por ejemplo requiere un enemigo enfrente para entrar al fenómeno de la conflictividad. Es todo un caso. O bien, requiere de pleitos muy fuertes  entre sus dirigentes para rasgarse las medias sin que la imagen del partido caiga en el deterioro.

En cambio, los izquierdas viven, comen, nadan en un tipo de conflictividad hasta justificado por su propia ideología que ya perdió rumbo. (¿cuántas tribus van?) Son felices, como Andrés Manuel López Obrador, cuando les atacan y les tachan de lo peor lo cual les permite desdoblarse y afilar sus hachas de guerra confiados en que la población olvida pronto, todo perdona y siempre estará lista para apoyarles porque se lo merecen.

Lo que no entienden quienes viven en estado de conflicto y basan sus estrategias en una conflictividad cínica y justificada según ellos, es que el ser humano primero tiene un despertar emocional que se transmite al racional y conforma un concepto difícil de deshacer o cambiar y que, según yo y al día de hoy, el grueso de la gente no gusta de los conflictos como razón de vida, pero no lo entienden los zurdos.

En el caso del voto escondido que llamaron los analistas a la acción repentina que hizo que miles de gentes fueran a votar allende las cinco de la tarde dando ocho victorias al PAN destronando al PRI en las pasadas elecciones, hay que recordar que ello tuvo su origen en un hartazgo similar al que se vivió en Sonora con el PAN. Esas ocho entidades vivían en conflicto continuo.

Sin embargo, en estas próximas elecciones del domingo cuatro de junio, busca la izquierda que se conflictúen las elecciones pues es el terreno en el que gustan pelear. El PAN sabe muy bien que no sabe enfrentarse adecuadamente en esas arenas movedizas y el PRI, no le queda de otra, más que quedarse callado, sereno, y esperar que sea más grande el deseo de la gente por la paz y la armonía que por la visceralidad y el conflicto.

Claro está, la conflictividad es una de varias causales que inciden en la conformación de una imagen de una persona o una organización lo cual  nos da una claridad en cuanto al destino de futuras elecciones.

Así pues, hay a su vez organizaciones y personas que hacen a un lado esta característica para buscar otras formas de confrontar sus diferentes problemas. La iglesia católica por ejemplo, es una de ellas pues su tipo de liderazgo va enfocado a un dogma que es la obediencia a un superior como catalizador y herramienta de toma de decisiones. Les ha funcionado pues ya pasaron de dos mil años de existencia.

Algo similar ocurre en el PRI y en la misma CTM. Sus liderazgos cuentan con una visión más amplia, característica que se ha fundido en su manejo del poder debido a que han tenido la oportunidad de participar en los macro cambios de este país, algo que no ha logrado vivir aun AMLO y su gente.

El retirar la conflictividad de sus ejes motivacionales de lucha es una de esas características adecuadas que permitirá a la gente sopesar quien les conviene que les gobierne. Al tiempo.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

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Publicado por en May 2 2017. Campo bajo Archivo Confidencial. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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