Hermosillo, Sonora. SŠbado 17 de Agosto de 2019
 
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Partidos partidos

Arturo Soto Munguia
Reagrupamientos internos, cuando no verdaderas guerras fratricidas en los partidos políticos nacionales hacen prever que la elección presidencial 2018 será sumamente atípica y de resultados impredecibles. Tan impredecibles y sorpresivos, que hasta el PRI podría volver a ganar.

Estamos a 300 días del 1 de julio de 2018, día de la cita con las urnas y en los principales partidos políticos se están desarrollando luchas internas al calor, más que del debate sobre coincidencias o discrepancias ideológicas, políticas o programáticas, por la certeza de que ese escenario en el que cualquiera puede ganar representa la posibilidad de que la derecha panista recupere la presidencia, la izquierda la conquiste por primera vez o el PRI, que hace malabares entre lo revolucionario y lo institucional, se mantenga.

Aludimos a las dos más grandes expresiones organizativas de la izquierda electoral mexicana, el PRD y Morena, que nacieron como uno solo al inaugurarse la década de los 90, después del poderoso Frente Democrático Nacional que estuvo a punto de derrotar, llevando como candidato a Cuauhtémoc Cárdenas, a Carlos Salinas de Gortari en 1988, a quienes muchos recuerdan como el producto del primer gran fraude electoral de la era moderna.

Ese frente congreg√≥ a varios partidos y organizaciones de izquierda, que posteriormente derivaron en el Partido de la Revoluci√≥n Democr√°tica, que a partir de esos a√Īos y hasta ahora, conquist√≥ importantes espacios de poder en municipios, estados y sobre todo en el Distrito Federal, donde gobierna desde hace 20 a√Īos.

En ese periodo, el PAN conquist√≥ dos veces la presidencia de la Rep√ļblica (en 2000 y 2006).

Pero como se ha mencionado, la alternancia en M√©xico, m√°s que servir como una ruta para democratizar la vida p√ļblica y fortalecer las instituciones, ha servido para homogeneizar las malas pr√°cticas en el resto de los partidos: la corrupci√≥n, el autoritarismo y la democracia; el caudillismo y la despiadada lucha por el poder, que antes sol√≠an atribu√≠rsele s√≥lo al PRI.

A estas alturas, ninguno de esos partidos ha estado exento de acusaciones (muchas de ellas probadas) de corrupci√≥n, nepotismo, tr√°fico de influencias, v√≠nculos con el narcotr√°fico, lavado de dinero, entre otras cosas que actualmente tienen en la c√°rcel a varios de sus ex gobernadores y a un sinn√ļmero de funcionarios de cualquier nivel en todo el pa√≠s.

Aquella izquierda de principios de los 90 hoy se ha partido. El PRD no pudo deso√≠r el canto de las sirenas y a lo largo de los a√Īos gener√≥ una casta dorada de dirigentes y funcionarios de s√ļbitas fortunas que hegemonizaron la direcci√≥n del partido, monopolizaron el reparto de cuotas para los cuates, las candidaturas y los puestos de gobierno.

Aunque la corriente conocida como Los Chuchos ha dicho siempre que en la dirección nacional están representadas todas las demás corrientes, la prueba de que no lograron mantener la unidad es la reciente ruptura y migración de muchos de sus principales dirigentes, diputados y senadores.

Eso no es nuevo. Comenz√≥ en septiembre de 2012, cuando Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador anunci√≥ p√ļblicamente en el Z√≥calo de la Ciudad de M√©xico, su renuncia al PRD. En ese acto estuvo acompa√Īado por su esposa Beatriz Guti√©rrez, los senadores Armando R√≠os Piter, Alejandro Encinas, Manuel Bartlett y Ana Gabriela Guevara. Tambi√©n Bernardo B√°tiz, Ricardo Monreal, Joel Ortega, Epigmenio Ibarra, entre otros.

‚ÄúNo se trata de una ruptura, me despido en los mejores t√©rminos y estamos dispuestos a avanzar junto con el PRD; MC y PT para actuar como una sola organizaci√≥n‚ÄĚ, dijo en aquella ocasi√≥n, cuando tambi√©n anunci√≥ la posible conformaci√≥n de su Asociaci√≥n Civil Morena, en partido pol√≠tico.

Hoy eso ha quedado atrás. Andrés Manuel ha dicho que esos partidos son títeres de la mafia en el poder y punto, se acabó.

Pero Morena no ha salido ileso de este reacomodo. La reciente elección de su candidata al gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum abrió una fisura importante en la que juega un papel protagónico Ricardo Monreal, también aspirante a ese cargo y quien ya ha anunciado la posibilidad de participar desde otro partido político como candidato a la jefatura de gobierno. Para ello, dice haber recibido invitaciones del PT y de Movimiento Ciudadano.

Apenas ayer, circuló un boletín de prensa enviado por la Corriente Crítica del PRI donde llaman a integrar un frente amplio para disputar el gobierno de la Ciudad de México, que lleve como candidato a Monreal.

Al tabasque√Īo se le ha abollado mucho la aureola de santo √ļltimamente. La inclusi√≥n en Morena de personajes de dudos√≠sima honorabilidad¬† le ha restado cr√©ditos en su ya larga carrera por la presidencia. Si en Hermosillo apareci√≥ al lado de Lino Korrodi, el recolector de fondos para la campa√Īa de Fox, su m√°s reciente adquisici√≥n ha sido la de Ren√© Bejarano y su esposa Dolores Padierna, lo cual sin duda le abrir√° un nuevo frente de cr√≠ticas.

Pero no solamente la izquierda está pasando por malos momentos. En el PAN las convulsiones internas están a la orden del día y ya hay varias personalidades de ese partido que están exigiendo la renuncia de su dirigente nacional, Ricardo Anaya.

Y no se trata de gente menor. Una de ellas es Margarita Zavala, la esposa del ex presidente Felipe Calderón y aspirante a la candidatura del PAN a la presidencia. También los senadores Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth, Jorge Luis Lavalle, Javier Lozano y Salvador Vega, todos ellos, ciertamente, identificados con el calderonismo.

El tel√≥n de fondo en este enfrentamiento parece ser el reciente nombramiento de Ernesto Cordero como presidente del Senado y la eventual aprobaci√≥n del ‚Äėpase autom√°tico‚Äô para nombrar al titular de la PGR, Ra√ļl Cervantes como Fiscal Anticorrupci√≥n en el pa√≠s, aunque es necesario citar que, como coordinador de los diputados panistas en la legislatura federal pasada, el propio Ricardo Anaya y sus afines, votaron a favor de ese ‚Äėpase autom√°tico‚Äô.

Pero además de eso, lo que existe es un gran desconcierto y no poca inconformidad entre los panistas no afines a Anaya, por la forma en que éste ha utilizado las prerrogativas del partido para promover su precandidatura presidencial. Y por si fuera poco, las acusaciones de enriquecimiento inexplicable que tienen hoy a Ricardo Anaya entre la espada de la oposición a ultranza y la pared de la concertacesión.

Un p√°rrafo de la carta enviada ayer por los senadores mencionados, no deja lugar a dudas: ‚ÄúLo que sucedi√≥ en la sesi√≥n de instalaci√≥n (de la mesa directiva del senado) es el reflejo crudo de la divisi√≥n que vive Acci√≥n Nacional. El problema central de nuestra convivencia es la dualidad, dirigente y candidato, de Ricardo Anaya. En su intento por capturar y apropiarse de todo, desde los promocionales de radio y televisi√≥n hasta las candidaturas, de los presupuestos y las presidencias de las c√°maras legislativas, ha llevado¬† al partido a una tensi√≥n insostenible. Vivimos la mayor crisis interna en la historia reciente del partido. Y s√≥lo hay un responsable: Ricardo Anaya. Por eso exigimos que se separe inmediatamente del partido, antes de que sea demasiado tarde‚ÄĚ.

Sobra decir que esa crisis en las alturas ha permeado a los estados, y Sonora no es la excepción, pues ya comienzan a hacerse cada vez más notorias las diferencias entre los afines y los no afines a Anaya.

¬ŅY qui√©n es, separatista lectora, balcanizador lector, el principal beneficiado de la fragmentaci√≥n de la oposici√≥n? Adivin√≥: el PRI.

Con su largo y retorcido colmillo, el tricolor acaba de pasar por su XXII Asamblea Nacional y su hist√≥rica eliminaci√≥n de los ‚Äėcandados‚Äô para permitir que su candidato presidencial no necesariamente sea priista. Y aunque hubo oposici√≥n a esta reforma estatutaria, finalmente se acept√≥ sin mayores aspavientos.

Falta, desde luego, trecho por recorrer hasta llegar al d√≠a del ‚Äėdestape‚Äô. Quiz√° hasta entonces se sepa si el PRI se va, como hist√≥ricamente lo ha hecho, a la ‚Äėcargada‚Äô, o se presenta una nueva fractura.

Hay que recordar, para cerrar el c√≠rculo con los primeros p√°rrafos de esta columna, que fue precisamente un cisma en el PRI, en 1987, lo que puso a ese partido ante la primera derrota electoral en elecciones presidenciales del a√Īo siguiente. La renuncia de Cuauht√©moc C√°rdenas, Porfirio Mu√Īoz Ledo, Ifigenia Mart√≠nez, Rodolfo Gonz√°lez Guevara, Roberto Robles Garnica, entre otros, metieron al PRI en la ruta cr√≠tica que derivar√≠a doce a√Īos despu√©s en su salida de Los Pinos, aunque no para cederle el paso a la izquierda, sino a la derecha panista encabezada por Vicente Fox.

En fin, agarren sus mejores localidades y vayan por palomitas, porque lo que sigue se va a poner mejor.

 

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Publicado por en Sep 4 2017. Campo bajo El Zancudo. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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