Hermosillo, Sonora. Jueves 24 de Mayo de 2018
 
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Unidad

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Gilberto Armenta

Los registros en el Partido Revolucionario Institucional están prácticamente definidos. Senado, diputaciones federales y locales, además de las alcaldías ya tienen rostro en el tricolor.

Las listas de los que van las puede usted consultar en todos los medios de comunicación, en columnas políticas, y en cientos de cuentas personales e institucionales en las redes sociales.

Lo trascendental ahora es el trabajo que se hizo detrás de bambalinas para integrarlas. Los acuerdos, las negociaciones, el diálogo, la disciplina y la ideología partidista prevalecieron sobre los intereses personalísimos.

Si, se han presentado momentos en los que el delgado hilo del dialogo se tensa y distiende, pero en términos generales, el partido de la colonia Casa Blanca en Hermosillo ha superado la crisis.

Este trabajo de unidad interior pone en ventaja al tricolor sobre el resto de los partidos políticos, que han debido sortear obstáculos que les han mermado fuerza en mayor o menor medida.

La transfuga de militantes inconformes por no recibir las oportunidades deseadas, la metamorfosis de la ideología partidista para caber dentro de caprichosas coaliciones, la apertura descarada a perfiles non gratos, el advenimiento de un sistema político que nunca existirá y otras cualidades electorales, son las que en primera mano caracterizan a los partidos de oposición en Sonora, y al mismo tiempo diferencian al que esta en el poder estatal.

La disciplina es tal, que depuradas aspiraciones como la de Juan Pablo Acosta Gutiérrez se someten a la institucionalidad, para no incomodar la candidatura de su hermano Manuel Ignacio “el maloro” rumbo al senado.

La confianza y el buen operar durante los pasados 28 meses es tan amplío, que le permiten a María Cristina “kity” Gutiérrez, Flor Ayala y Epifanio “el pano” Salido salir al electorado buscando una reelección.

La apertura es tan amplia, que Ana Luisa Valdez entiende que su trabajo le permitía ir por una diputación federal más que la alcaldía de Navojoa.

La coadyuvancia es tan importante, que les enseño a Karina García y Rodrigo Acuña que podrían intercambiar posiciones de la alcaldía a la diputación local y viceversa.

Los intereses compartidos son tan celosos que le dejó ver al cetemista Vicente Solís que era mejor dejar el espacio a David Palafox rumbo a la diputación federal, para él ir por la diputación local, mientras que la siempre fiel Rosy Martínez se asegura en la lista plurinominal.

La meta común está tan bien definida, que en Cajeme terminaran por entender que esta próxima elección se trata de ganarla, y no cederla en medio de caprichosos a la oposición que se relame los bigotes suponiendo una irreconciliable disputa interna.

Y así, como reloj suizo, las 72 casillas a las alcaldías y las 21 a las diputaciones locales se van llenando, parsimoniosamente jugadas. Así, el PRI puede presumir que sus piezas en el tablero de ajedrez electoral están bien jugadas, enrocadas o sacrificadas.

Eso es producto, primero, de una impecable administración estatal que mantiene las riendas del carruaje en sus manos, y que obliga a todos los pasajeros a mantenerse sentados en el interior. Segundo, producto también de un intenso control partidario que contuvo el cerco, que defendió los estatutos, y que impulsó la concordia por encima de la exigencia sin sentido.

Por lo pronto, la oposición perdió ya su primer round, pero esta pelea esta pactada a varios de ellos. Nadie puede lanzar las campanas al vuelo.

Gracias por la lectura. Puede seguirme en @mensajero34 y en facebook.com/

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Publicado por en Feb 8 2018. Campo bajo Reino de Sátrapas. Puedes seguir cualquier respuesta a través de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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